4 de junio de 2014

[Cómic] Reseña de "La Balada de Halo Jones", de Alan Moore e Ian Gibson

Cada vez es más frecuente encontrar personajes femeninos bien caracterizados y ajenos a estereotipos machistas y retrógrados dentro del cómic mainstream. No obstante, en décadas pasadas la imagen de la mujer en los cómics dejaba mucho que desear y las únicas obras que se alejaban de ese tipo de concepciones se encontraban en el mercado independiente (baste recordar Love & Rockets de los hermanos Hernández). Uno de los primeros cómics comerciales que inició el cambio de tendencia y dio pasos de gigante respecto a la representación de la mujer en el medio se publicó entre 1984 y 1986 en la editorial británica 2000 AD y fue escrito por Alan Moore. Se trata de La Balada de Halo Jones, hoy considerado un cómic de culto y uno de los mejores trabajos de la etapa primigenia de Moore.


En 1984, Alan Moore estaba empezando a trabajar con Marvel UK y Warrior. Ya tenía entre manos obras destinadas a convertirse en clásicos como Capitán Britania, Marvelman o V de Vendetta. Además, su anterior trabajo editado por 2000 AD, Skizz, no le había resultado muy satisfactorio. Por tanto, para su siguiente cómic publicado por dicha editorial pidió que se le concediese mayor libertad creativa. Junto al dibujante Ian Gibson, una de las estrellas de 2000 AD gracias a series como Juez Dredd o Robo-Hunter, Moore comenzó a elaborar una compleja historia de ciencia ficción que estuviese protagonizada por una chica normal y corriente, desprovista tanto de superpoderes como de cualquier rasgo que resultase disparatado. Su intención era abordar la vida cotidiana de una chica del futuro, lo cual era algo arriesgado considerando el tipo de material violento - y en ocasiones pasado de rosca - que se ofrecía por aquel entonces en el cómic británico. Moore buscaba algo parecido a lo que ofrecían los hermanos Hernández, de quienes era un gran admirador.

Moore y Gibson idearon un contexto rico y fascinante para su propuesta. Antes siquiera de que comenzase a escribirse el primer guión ya disponían de infinidad de datos acerca del escenario en el que situarían a sus personajes, incluyendo la extraña jerga que usarían para hablar entre ellos (y que al parecer había sido inventado por Gibson por puro placer). Las ideas de ambos autores se desarrollarían a lo largo de diez libros, cada uno dividido en unos diez capítulos de cinco o seis páginas en blanco y negro. Al menos eso era lo que auguraban sus cálculos iniciales, pues la realidad fue algo distinta.


El primer libro de La Balada de Halo Jones optó por sumergir por completo al lector en la historia, prescindiendo de cualquier tipo de explicación previa y abrumándole con una gran cantidad de detalles. Apenas se ofrecía información directa sobre el contexto, de tal forma que el lector tenía que abstraerla por sí mismo de los diálogos y del minucioso dibujo de Gibson. El arranque de la historia nos presenta a una joven desempleada de dieciocho años llamada Halo Jones y a sus amigas, que vivían en un enorme complejo situado sobre el mar llamado el Aro (The Hoop en el original). El lugar estaba habitado por un gigantesco grupo de parias sociales que incluía humanos, alienígenas y robots que habían sido reubicados durante un programa que pretendía reducir la pobreza (en realidad, en lugar de reducirla sencillamente la había desplazado hacia un lugar menos visible). El Aro era peligroso, pues estaba dominado por la violencia, y tribus urbanas como los Different Drummers (chicos y chicas que se habían implantado un dispositivo que transmitía una secuencia rítmica directamente a su cerebro) campaban a sus anchas.

La mayor parte del primer libro consistía en la expedición de compras llevada a cabo por Halo y una de sus compañeras, que debían sortear los peligros del Aro para conseguir comida. Esto desconcertó a los editores de 2000 AD, que consideraron que la nueva serie de Moore y Gibson carecía de acción. Esto era cierto, pues apenas sucedía gran cosa hasta el final del primer libro. Los editores también criticaron la jerga en la que hablaban los personajes por considerarla incomprensible. Para echar aún más leña al fuego, el libro uno fue recibido con bastante frialdad por parte de los lectores.

A pesar de todo, los primeros capítulos de La Balada de Halo Jones destacaban por la originalidad del mundo futuro que planteaban, no exento de críticas sociales ancladas en el Reino Unido de los años 80. También presentaba de forma estupenda la angustia adolescente y el deseo de salir de un mundo en el que se vive por obligación en pos de encontrar el propio lugar en la vida. Ese rasgo era el que caracterizaba al personaje de Halo, que buscaba abandonar su exilio involuntario en el Aro y salir fuera. Moore había cumplido su propósito de dar forma a una chica normal y corriente, con las mismas inquietudes que cualquier chica real de dieciocho años, aunque a costa de llevar a su nueva serie al borde de la cancelación. Dudando de que el proyecto fuese a continuar, Moore y Gibson decidieron darle un final digno a la primera parte. En la conclusión del libro uno, después de ver cómo su grupo de amigas se desintegraba tras la muerte de una de ellas, Halo subía a bordo de la nave estelar Clara Pandy en un viaje que le llevaría muy lejos de la Tierra.


Pero viendo el entusiasmo de la pareja de autores con el mundo que habían creado, los editores de 2000 AD accedieron a continuar su publicación. A cambio pidieron que se dejase de emplear la jerga que se usaba en el libro uno y que se incluyesen escenas de acción. Moore introdujo algunas modificaciones menores (entre ellas la secuencia en la que Halo era perseguida por un perro robótico psicópata enamorado de ella de forma obsesiva), pero no cambió la caracterización de su protagonista: Halo siguió siendo una chica normal y corriente.

El libro dos empieza con una escena situada 400 años después de la muerte de la protagonista, en la que una especie de profesor de historia relata las aventuras de Halo a sus estudiantes usando unas palabras que resumen la esencia misma de la serie: "No era nadie especial. No era tan valiente, ni tan inteligente, ni tan fuerte. Sólo era alguien que se hartó del camino de su vida. Sólo era alguien que necesitaba marcharse. ¡Y lo hizo!"

El resto del libro narra el viaje a bordo de la Clara Pandy, la amistad de Halo con una chica llamado Toy y su atracción no correspondida por uno de los miembros de la tripulación. Uno de los hallazgos más interesantes de esta parte de la historia es la introducción del trágico personaje de Glyph, un polizón de la nave que había perdido su propia identidad tras haber modificado su cuerpo en infinidad de ocasiones (hasta el punto de que ya no tenía claro si era un chico o una chica). Glyph era un personaje ignorado por todos los demás e incapaz de imponer su voluntad. Sin embargo, protagoniza una de las mejores y más recordadas secuencias del cómic, salvando la vida de Halo aunque nadie se percate de ello.


Hacia el final del libro dos, el tono trágico de la serie se acentuó. Halo llegaba finalmente a su destino, donde sufría una de las mayores desilusiones de su vida y perdía su deseo de superar las barreras y salir fuera. Por este motivo el comienzo del tercer libro nos mostraba a una Halo que había perdido el rumbo y que se arrastraba por un lejano planeta fronterizo. El conflicto bélico que se había estado insinuando en los volúmenes anteriores estallaba aquí con toda su intensidad y Halo ingresaba en el ejército junto a su amiga Toy para luchar en la guerra de la Nébula Tarántula. Moore presentó a las tropas con un marcado tono irónico, lo cual es evidente en el capítulo en el que contrapone la realidad de los soldados o lo que muestran los folletos informativos: si el 60% de los reclutas no llegaban a ver nunca la batalla, tal y como indicaba la publicidad militar, es porque sólo al 40% les funcionaba el paracaídas.

El tono del libro tres estaba cargado de amargura y se recreaba en lo absurda que puede llegar a ser la guerra, así como en el proceso de deshumanización que experimentaban los soldados. Algunas de sus secuencias pueden recordar a La Chaqueta Metálica, película de Stanley Kubrick que se estrenó un año después de la publicación original de estos capítulos en 2000 AD. Lo más recordado de este volumen es sin duda la batalla librada en el Crush, una zona de gravedad tan elevada que alteraba incluso el fluir del tiempo (de forma que unos minutos en su interior equivalían a semanas en el exterior). Aunque la batalla sólo duraba unos días, para Halo transcurrían varios años. Al final del conflicto, ya con treinta y tres años, Halo se daba cuenta de que la persona en la que se había convertido ya no era ella. Sólo era un soldado que había olvidado cómo vivir fuera de la batalla. Desencantada con un último desengaño amoroso y por la pérdida de tantas amigas, Halo recuperaba al final del libro sus ganas de salir fuera y huía bordo de una nave capaz de superar la velocidad de la luz.

La historia, cuyo duración original iba a abarcar diez libros, jamás se continuó. En 1986 Moore ya tenía otros trabajos en marcha y su prestigio se había disparado. Además, se había cansado de desarrollar a un personaje cuyos derechos no le pertenecían a él sino a la editorial. Por tanto, nunca sabremos qué tenía pensado Moore para los libros restantes. Sobre este asunto, el libro Alan Moore: Storyteller recoge algunas declaraciones interesantes del autor sobre sus planes para Halo Jones: "Ian Gibson y yo disfrutamos mucho con la serie y podría haber estado escribiéndola indefinidamente. Tenía planes para hacerla madurar y llevarla hasta una vejez en la que estaría prácticamente paralizada por la artritis. Como anciana seguiría tratando de salir fuera, aunque no tendría una idea claramente definida de lo que era ese "fuera". En el último libro habría llegado al borde del cosmos para aterrizar en un planeta situado en el extremo más alejado del universo conocido. Más allá sólo hay caos. Habría alcanzado el Big Bang. Nada puede vivir más allá de ese planeta, que es como un horizonte de sucesos en el que el tiempo se comporta de un modo totalmente distinto y en el que todo el mundo es inmortal."


La intención original de Moore pasaba por contar la vida completa de Halo. En el primer libro se narraba su adolescencia, en la que sus amigas eran la parte central de su mundo. En el libro dos se podía ver su despertar sexual y sus torpes e infructuosos intentos por atraer la atención del chico que le gustaba. Ya en el tercer libro, Halo alcanzaba la madurez tras sus duras experiencias como combatiente y comenzaba una relación con uno de los generales del ejército en el que había servido. Sin embargo, lejos de querer darle un final feliz a su personaje, Moore aprovechó los últimos capítulos de la historia para hilar diversos subargumentos que se habían desarrollado desde el comienzo de la serie y orquestar un giro final que servía como acicate a Halo y la impulsaba a continuar el viaje que había empezado al subir a la Clara Pandy. Esto proporciona cierta sensación de unidad al conjunto del cómic y hace que el final del libro tres sea lo suficientemente conclusivo. Siempre tendremos curiosidad por saber qué sería de Halo después de ese momento, pero al menos el último libro tiene un final más que digno.

En cuanto al apartado gráfico, el estilizado y detallista dibujo de Ian Gibson progresó muchísimo mientras trabajó en La Balada de Halo Jones. Gran parte del mérito por la caracterización de la protagonista recae en su dibujo, que muestra de forma sutil pero reconocible la evolución de la protagonista desde la adolescencia hasta la edad adulta. Además, la ambientación de sus páginas se adapta a la perfección al tono de la historia, siendo más desenfadada al principio y mucho más angustiosa y opresiva al llegar al conflicto bélico del libro tres. Se trata quizá de uno de los mejores cómics de este dibujante.

Por todo lo anterior, La Balada de Halo Jones es una lectura tremendamente disfrutable. No sólo es un cómic original con un bonito apartado gráfico, sino que muestra a una estupenda protagonista que se aleja de estereotipos negativos y busca hacer justicia a la imagen de la mujer. Se podría decir que es un cómic reivindicativo y feminista, pese a su aparentemente fantástico contenido. También tiene una buena dosis de antibelicismo, pues todo el libro tres es un alegato en contra de la locura y el sinsentido de la guerra. Aquellos que quieran conocer la obra de Alan Moore más allá de sus trabajos más populares como La Cosa del Pantano, V de Vendetta o Watchmen deberían darle una oportunidad a la historia de Halo. En España los tres libros de La Balada de Halo Jones se encuentran recopilados en un único tomo de tapa blanca publicado por la editorial Kraken, siendo la mejor manera de hacerse hoy en día con este material.

1 comentario:

  1. Acabo de leer la Balada de Halo Jones, y quise investigar lo que tenía planeado Moore para los siguientes libros, que como Big numbers nunca veremos publicados. Hasta ahora es la mejor reseña que he leído. Gracias por el dato de la anciana Halo en el borde del universo, me la imagino, y si era lo que tenía planeado Moore para el personaje, empiezo a comprender la verdadera motivación de Halo y por qué se volvía objeto de estudio 400 años después.

    J. S. Cainiz de Aguascalientes México.

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