8 de septiembre de 2012

[Manga] Reseña de "Tekkon Kinkreet", de Matsumoto Taiyou


Debo reconocer que, si bien en otros tiempos compraba y leía una gran cantidad de manga, con el tiempo he perdido casi todo el interés que sentía por el cómic japonés. Quizá esto se deba a la política de las editoriales españolas, muy estrechas de miras y poco dadas a arriesgarse con la publicación de productos ajenos a los géneros típicamente consumidos por los lectores habituales. Las estanterías de las tiendas están repletas de manga de acción para chicos y de manga romántico para chicas, dejando poco espacio para otro tipo de manga menos convencional. Por furtuna, algunas editoriales son conscientes de la demanda de los consumidores que buscan una lectura que trate temas alternativos o una estética que se aleje de los estereotipos clásicos del manga. Entre ellas, EDT (Editores de Tebeos) dispone de una extensa línea de manga para adultos en la que destacan series como "La Espada del Inmortal" de Hiroaki Samura o "Berserk" de Kentaro Miura. Dentro de esta línea EDT ha reeditado recientemente "Tekkon Kinkreet" de Matsumoto Taiyou, un manga peculiar tanto por su temática como por su narrativa y su estilo gráfico. Después de mucho tiempo sin acercarme al cómic japonés, la lectura de "Tekkon Kinkreet" me ha devuelto la fe en el manga.

El autor:

Matsumoto Taiyou, nacido en 1967, es uno de los artistas más interesantes del panorama japonés actual. Con un estilo muy influenciado por autores franceses como Moebius, hizo su debut en la revista "Afternoon", de la editorial Kodansha. No obstante, ha publicado sus principales obras en la editorial Shogakukan, una de las principales rivales de Kodansha. "Tekkon Kinkreet" se publicó entre 1994 y 2000, constituyéndose en una de sus obras más populares gracias a la adaptación animada realizada por Studio 4ºC en 2006 (la cual fue doblada al castellano y puesta a la venta en el mercado español hace unos años). Entre sus obras más recientes destacan "GO GO Monster", "Takemitsu Zamurai" y "Sunny". Desgraciadamente, su condición de autor alternativo ha hecho que Matsumoto Taiyou sea un autor casi desconocido para el público mayoritario.

La obra:

Al igual que otras obras de este autor, "Tekkon Kinkreet" tiene a los niños como protagonistas. La dualidad de los seres humanos, representada en la dualidad de los niños protagonistas, es uno de los elementos principales de "Tekkon Kinkreet". El contraste entre los dos personajes centrales y el escenario en el que se desarrolla el argumento es uno de los principales hallazgos de este manga, así como el motor principal del argumento. Con una estética heredera de innumerables influencias que van desde los ukiyo-e japoneses al surrealismo, pasando por Moebius y otros dibujantes de la ya clásica revista "Métal Hurlant", Matsumoto Taiyou coloca a sus personajes en un ambiente barroco, sobrecargado y rico en referencias culturales. A través de la representación de los rincones, calles y azoteas del barrio de Takara-Chô, el autor expresa una filosofía vital impregnada de cierta angustia existencial. Las visiones opuestas pero complementarias de los niños protagonistas, enfrentadas al inevitable cambio (algunos utilizarían el término progreso) del barrio, contribuyen a expresar el mensaje final del autor. Es más, las posturas de los diversos personajes de la obra representan otras tantas manera de enfrentarse a los mismos dilemas vitales. Aunque el mensaje final no está exento de inocencia y optimismo, sus matices son complejos y variados.

La historia de "Tekkon Kinkreet" transcurre a lo largo de 33 capítulos, abarcando algo más de 600 páginas en total. A lo largo de sus páginas, Matsumoto Taiyou realiza un impresionante despliegue visual que se desmarca de las estéticas comunes y persigue un aspecto único mediante la combinación de elementos propios del pop-art y el surrealimo. Al mismo tiempo se sumerge sin contemplaciones en la plasmación de la violencia más descarnada, dando lugar a escenas de gran crudeza en las que el dolor y la sangre están muy presentes. De esta forma, este manga oscila entre dos polos opuestos: por un lado muestra una vertiente contemplativa y reflexiva, pero por otra muestra una representación dolorosamente realista de las vicisitudes de la vida.


Argumento:

El barrio de Takara-Chô es un estrafalario lugar en el que se ha producido un brutal choque de culturas. Oriente y occidente, pasado y futuro, tradición e innovación... todo se ha mezclado, originando un conjunto tan fascinante como peligroso. Shiro ("Blanco") y Kuro ("Negro") son dos huérfanos que sobreviven como pueden en Takara-Chô, robando para subsistir y peleando cuando es necesario. Aunque no han ido a la escuela y son prácticamente unos analfabetos, dominan el lenguaje de la violencia. Shiro y Kuro viven bajo la ley del más fuerte, enfrentándose a todos los que amenazan su seguridad o su libertad. Aunque la policía conoce la situación de estos chicos, a los que se refiere con el apodo de "los gatos", no puede hacer gran cosa con ellos. El barrio de Takara-Chô es su territorio y no están dispuestos a abandonarlo sin luchar con uñas y dientes.

Sin embargo, la llegada de un nuevo elemento puede cambiar radicalmente esta situación. El Señor Suzuki, un viejo yakuza que en otros tiempos fue una figura importante de la mafia del lugar, ha vuelto al barrio de Takara-Chô. Suzuki, conocido como "el ratón", viene acompañado de un séquito de mafiosos dispuestos a poner el barrio patas arriba. El superior de Suzuki, el líder yakuza de Takara-Chô, ha establecido un pacto con un misterioso extranjero llamado Hebi ("Serpiente") para alterar radicalmente el rostro del barrio, eliminando gran parte de los viejos edificios y sustituyéndolos por modernos centros de ocio y entretenimiento para niños.

La intervención de la mafia está a punto de hacer que la vida de Shiro y Kuro se vuelva mucho más peligrosa, pero los yakuzas sólo son el principio de una cadena de acontecimientos en la que lo real y lo onírico se confunden. Yakuzas, policías, seres con extraños poderes y una aterradora figura cornuda que parece ser la encarnación de la propia oscuridad aguardan en el horizonte.


Personajes:

Los grandes protagonistas de "Tekkon Kinkreet" son los huérfanos Shiro y Kuro. Aunque no se especifica su edad, Shiro parece ser algo menor que Kuro. Se trata de un niño extrovertido, descarado, imaginativo y, sobre todo, sensible. A pesar de toda la violencia que le rodea, Shiro conserva una sensibilidad especial que le permite permancer al margen de la perniciosa influencia del barrio en el que vive. Es un niño dotado de una nobleza genuina y con una sorprendente capacidad para empatizar. Es, en definitiva, un niño inocente de la manera en la que lo son los niños: es incapaz de ver la maldad en sus actos. Es extraño que alguien como Shiro pueda vivir en un lugar como Takara-Chô y permanecer puro. Es más, sus excentricidades y sus juegos infantiles parecen esconder más de lo que aparentan. Una de las costumbres de Shiro, por ejemplo, consiste en acercarse a la cabina de teléfonos más cercana para informar de que el soldado Shiro del planeta Tierra ha cumplido su misión y ha protegido su barrio.

Por otro lado, Kuro, al ser algo mayor, sustenta prematuramente la carga de la responsabilidad. Kuro cree que es su deber proteger a Shiro y está dispuesto a hacerlo a cualquier precio. La violencia es su principal herramienta para cumplir su cometido y no siente ningún remordimiento cuando hace daño a los demás. Se podría decir que Kuro se ha visto obligado a endurecerse para adaptarse a las condiciones de vida de Takara-Chô, perdiendo algo de sí mismo en el proceso. Como las dos caras de una misma moneda, como el yin y el yang, Shiro y Kuro se necesitan y se complementan mutuamente. La escalada de violencia de Kuro ha empezado a poner en peligro el equilibrio entre ellos.


Además de la pareja de huérfanos, el Señor Suzuki juega otro papel destacado en la historia. Este viejo mafioso vive bajo el anticuado código de honor yakuza y se ha quedado anclado en otros tiempos mucho más sencillos. Su visión tradicional y casi romántica de la vida le lleva a distanciarse rápidamente de los planes que su superior ha orquestado para el barrio, pues Suzuki no quiere modernizar el barrio sino preservar el Takara-Chô de antaño. Su lugarteniente, un hombre llamado Kimura, no tardará en verse atrapado en el dilema que le obliga a decidir entre obedecer a sus superiores o seguir al hombre que ha sido su maestro y mentor.

Las actividades de "los gatos" y "el ratón" no pasan desapercibidas a ojos de la policía. El inspector Fujimura, un hombre serio con una visión tradicional de la vida no muy alejada del romanticismo de Suzuki, tuvo sus encontronazos con los yakuza tiempo atrás. De hecho, él fue el respondable de que Suzuki se marchase del barrio de Takara-Chô. Fujimura es un hombre desencantado con el barrio al que ha dedicado su vida, pero su pasado común con Suzuki le impide permanecer al margen. Por otro lado, su compañero no le pone las cosas fáciles. El acompañante de Fujimura es un hombrecillo llamado Sawada, un joven agente que ha renunciado a un puesto de funcionario para trabajar en la calle en busca de la acción y los tiroteos que sólo se pueden encontrar en las películas y series de televisión. Obsesionado con la idea de disparar un arma, Sawada tendrá que descubrir lo diferente que es la realidad de las obras de ficción que le apasionan.

Todos estos personajes, acompañados de otros de los que es mejor no hablar para no desvelar las sorpresas del argumento, constituyen un grupo heterogéneo, complejo y rico en matices. Cada uno de ellos se enfrenta a la situación del barrio de una manera distinta, ofreciendo diversas manera de comprender un mismo proceso: el inevitable proceso del cambio. La única constante en la vida es que todo cambia.

Valoración:

Aunque el comienzo de "Tekkon Kinkreet" parece mostrarnos una historia de violencia callejera sin demasiadas pretensiones, su argumento evoluciona con rapidez hacia un marcado componente fantástico y una visión franca e intimista de los personajes. En cierto sentido, la fantasía, representada por esos personajes con extrañas capacidades que bien podrían ser alienígenas y por la misteriosa figura cornuda, constituye una manera de abordar la cruda violencia que caracteriza las vidas de los protagonistas. En lugar de optar por recursos más convencionales, Matsumuto Taiyou prefiere acercarse a este tema desde una óptica fantástica e imposible. En su tramo final, la historia renuncia directamente a cualquier acercamiento realista y se sumerge por completo en el plano subjetivo y onírico. Sin duda el uso de la metáfora es una solución mucho más atractiva y sugerente que la explicación concienzuda de un argumento que mezcla elementos verosímiles (ladronzuelos callejeros y yakuzas) con otros decididamente inverosímiles (como esos seres extraños que quizá no procedan de este mundo). En ese sentido, "Tekkon Kinkreet" opta por no coartar la imaginación del lector, dejando que sea él el que interprete e integre lo que ha podido abstraer de la historia. Es esta característica, quizá, la que muestra mejor que ninguna otra la madurez de la obra y de su creador.

"Tekkon Kinkreet" trata sobre la forma en la que la violencia está enraizada en la sociedad y plantea si las personas son capaces de escapar de ella. Junto a ese tema también está muy presente la concepción de equilibrio de las culturas orientales, representada por los dos opuestos enfrentados pero complementarios: bien y mal, yin y yang, blanco y negro, Shiro y Kuro. La amistad de los dos protagonistas alcanza así un componente casi místico que el autor trata de una manera bella y emotiva, sin recurrir al estereotipo fácil o al cliché. Se podría decir que Matsumoto Taiyou aborda el tema con la inocencia de un niño, pero dotado con el conocimiento y la experiencia de un adulto. Lejos de la infantil emotividad y de la lágrima facilona tan imperantes en el manga convencional, "Tekkon Kinkreet" apela a las emociones desde un elevado nivel de abstracción. Se trata de una lectura compleja, compuesta por la articulación de densas metáforas, pero también intensa y primaria. Su conclusión está cargada de auténtica humanidad y evidencia una postura optimista que no se lanza a ciegas hacia el idealismo más desenfadado, sino que se ajusta con gran precisión a la realidad (lo cual no deja de ser curioso en una obra con tal componente onírico).

El tratamiento y manejo de los símbolos es otro aspecto destacado de este manga. Shiro y Kuro, los personajes centrales, no sólo representan los dos principios básicos de ciertos sistemas de creencias orientales, sino que se encuentran rodeados de símbolos de mayor o menor complejidad. El cuervo negro que suele acompañar a Kuro, la semilla de manzana que planta Shiro, las visiones sobre los peces y el mar... todos estos sutiles elementos simbólicos están abiertos a distintas interpretaciones.


Además de contar con un soberbio tratamiento de los temas, "Tekkon Kinkreet" está repleto de hallazgos artísticos geniales. El autor dibuja un ambiente fascinante que bebe de varias influencias e integra componentes de distinto origen, tanto oriental como occidental. Mientras que los escenarios tienen un marcado estilo surrealista, la indumentaria de los personajes protagonistas incluye elementos propios de la estética pop-art. El barrio de Takara-Chô está poblado por personajes estrafalarios y sus calles están repletas de objetos curiosos. No es extraño encontrar figuras animales, tanto animadas como inanimadas (no olvidemos que muchos de los personajes responden a apodos animales: "los gatos", "el ratón", "Serpiente", etc.), así como referencias a marcas conocidas o personajes de la cultura popular y la cultura manga (como Black Jack, Mazinger Z o la rana Raponchi).

Matsumoto Taiyou adapta su trazo a un estilo que se aleja del manga convencional y se aproxima a la edad dorada del cómic europeo, al apogeo de la revista "Métal Hurlant" y de autores como Druillet o Moebius, obteniendo un resultado tremendamente atractivo. No obstante, es probable que la estética de "Tekkon Kinkreet", tan alejada del estilo tradicional, no guste a los puristas del manga.

Respecto a la edición española, EDT ha recopilado la obra completa en un único tomo con sobrecubiertas. Aunque incluye una ilustración desplegable a color, el resto del manga está en blanco y negro (incluyendo las páginas a color en la edición original). El tomo respeta el sentido de lectura oriental y se encuentra repleto de anotaciones que aclaran matices que se pierden en la traducción o que se refieren a elementos desconocidos por el lector de fuera de Japón. Esto facilita y enriquece la lectura, aunque algunas páginas requieren muchas más aclaraciones de las que se ofrecen. Evidentemente, el abuso de las notas al pie hubiese interferido en la fluidez lectora, pero las ilustraciones de Takara-Chô están repletas de textos y carteles imposibles de entender para aquellos que no dominan el idioma nipón (o incluso el chino, al que recurren algunos de los textos). Se trata únicamente de textos accesorios, pues todos aquellos textos imprescindibles para la comprensión del argumento cuentan con sus correspondientes notas y aclaraciones, pero queda la impresión de que gran parte de esa riqueza que caracteriza al entorno de "Tekkon Kinkreet" se pierde al no poder entenderla. Pese a estos pequeños matices (la ausencia de páginas a color y la ausencia de traducción de textos accesorios), la edición de EDT está muy cuidada y goza de gran calidad. Su compra, por tanto, es muy recomendable.


En conclusión, terminamos la reseña haciendo hincapié en que "Tekkon Kinkreet" es un manga distinto a lo habitual. Se trata de un manga alternativo tanto en su estética como en su narrativa y en su abordaje de la temática que lo compone, lo cual puede suponer un obstáculo importante para acercarse a él. Los que superen sus reticencias iniciales, en cambio, descubrirán que se trata de una historia original, intensa y apasionada, en la que se conjugan elementos dispares para dar lugar a una mezcla extraña, fascinante y dotada de una potencia visual sorprendente. El surrealismo de sus páginas esconde un profundo lirismo y una interesante visión de la vida en la que se refleja la constante oscilación entre el optimismo apasionado y el derrotismo resignado. La reflexión juega un importante papel en la conclusión de "Tekkon Kinkreet", dejando espacio para la interpretación activa por parte del lector. Por otro lado, la implicación de éste en la historia está garantizada gracias a la humanidad que derrochan los personajes y la importancia y universalidad de los dilemas vitales a los que se enfrentan.

"Tekkon Kinkeet" es una obra fantástica en tantos sentidos que las palabras no acaban de hacerle justicia. Personalmente, pocas lecturas me han marcado con tanta intensidad como la de este manga increíble. No exagero al decir que "Tekkon Kinkreet" me ha devuelto la fe y el interés por el cómic japonés. De hecho, estoy ansioso por descubrir otras obras de Matsumoto Taiyou. EDT está publicando en la actualidad uno de los trabajos recientes de este autor: "Takemitsu Zamurai", una serie de ocho tomos. Espero sinceramente que la publicación de "Tekkon Kinkreet" y de "Takemitsu Zamurai" abra la puerta a la futura aparición de más obras en castellano de este autor genial.

2 comentarios:

  1. Con la reseña que has hecho con respecto a ''Tekkon Kinkreet'', me han entrado unas ganas infinitas por leerlo, pero lamentablemente no lo he encontrado a la venta en el lugar en que vivo (Chile). ¿Conoces algún sitio web en el cual pueda adquirir el manga y me lo envíen a mi país?.
    Gracias :]

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  2. La única tienda online española que conozco que venda este manga y que haga envíos al extranjero es Planetacomic. Puedes comprar el cómic haciendo click aquí, aunque es muy posible que los gastos de envío sean elevados.

    Un saludo.

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