28 de julio de 2012

[Cómic] Reseña de "El Amnios Natal", de Alan Moore y Eddie Campbell



El mundo del cómic es mucho más amplio de lo que parece. Los lectores profanos, malinformados por el cine y la televisión, creerán que hay poco que encontrar más allá de los manidos superhéroes americanos, pero lo cierto es que existe un descomunal abanico de cómics cuyas temáticas van más allá de los superhombres en mallas. El cómic como medio es capaz de abarcar cualquier historia, cualquier aspecto, desde lo más mundano hasta lo más trascendental. Sin embargo, pocos cómics son capaces de aunar ambas cosas como "El Amnios Natal" ("The Birth Caul" en el original).

Lo mundano y lo trascendental, lo ridículo y lo sublime, lo humano y lo divino se dan la mano en esta obra excepcional. Los textos de Alan Moore y las ilustraciones de Eddie Campbell deconstruyen la sociedad de finales del siglo XX, mostrando un desgarrador retrato de lo que significa ser humano. Usando como tótem el amnios natal, esa membrana que cubre en ocasiones la cabeza de los recién nacidos durante el parto, ambos autores nos emplazan a un viaje chamánico que comienza en la muerte y transcurre en dirección inversa, hacia el mismísimo principio de todas las cosas. "El Amnios Natal" es un viaje iniciático, una experiencia de búsqueda y descubrimiento. Quizá, si el lector lo permite, también una experiencia de iluminación.
"El Amnios Natal es nuestro reverso, la superficie interior oculta de la máscara de la muerte, la débil sábana de Turin de los bizqueos  fetales, nuestros destinos atados no tanto dentro de nuestra frente como en la fina cortina corrida sobre ella; una mosquitera en la que atrapar nuestros primeros y más extraños sueños; la red en la que nuestros párpados se sacuden y forcejean. Mucho antes de que tengamos la palabra, antes del aderezo de la lengua, antes de que la sociedad nos convierta en una marioneta de su grosera ventriloquía, esta página arrancada es nuestro primer texto, nuestra única copia de un guión a partir del cual debemos ensayar el mundo, antes de que el terciopelo se abra y salgamos con los ojos húmedos a las candilejas de este inmenso y terrible teatro".

LOS AUTORES:


Alan Moore nació en Northampton (Inglaterra) en 1953. Oriundo del barrio más pobre de la ciudad, destacó trempranamente por su inteligencia y locuacidad. Desde muy pronto comenzó a devorar con pasión novelas y cómics, sin que esto le hiciese perder el contacto con la calle. A los diecisiete años fue expulsado del instituto por tráfico de LSD. Desde entonces desempeñó distintos trabajos tales como la limpieza o el oficio de carnicero hasta que su pasión por el dibujo y la escritura le llevó a ponerse en contacto con el naciente mundo de los fanzines británicos. Puesto que sus dotes para el dibujo no eran muy destacadas, decidió centrar sus esfuerzos en la escritura.

Algunos de sus primeros trabajos como guionista de cómics se publicaron a principios de los 80 en las revistas "Dr. Who", perteneciente a la extinta Marvel UK, y "2000 A.D.", de la editorial IPC. De esta época data la prometedora y valiente serie de "La Balada de Halo Jones". Posteriormente realizó "Capitán Britania" para Marvel UK, junto a Alan Davis, y las ya míticas "V de Vendetta" y "Miracleman" para la revista Warrior.

Su primer trabajo en el mundo del cómic americano fue "La Cosa del Pantano" para DC Comics. La serie no pasaba precisamente por su mejor momento cuando se la ofrecieron, pero a Moore le bastaron un par de números para reescribir el origen del personaje y colocarlo en el punto de mira tanto de lectores como de críticos. Fue en esta serie en la que presentó al popular personaje John Constantine, que posteriormente protagonizaría su propia serie, "Hellblazer". En 1986 publicó "Watchmen" junto al dibujante Dave Gibbons, una obra revolucionaria adelantada a su tiempo, pues se trataba de una deconstrucción del superhéroe como jamás se había hecho. Ese mismo año se encargó de escribir los dos últimos números de las series de Superman antes de su relanzamiento a manos de John Byrne, elaborando un gran homenaje a las historias clásicas del personaje en la Silver Age. En 1988 publicó "Batman: La Broma Asesina", un genial acercamiento al universo del Hombre Murciélago y de su principal enemigo, el Joker. Terminados sus proyectos en DC, Moore se alejó temporalmente del cómic mainstream y del género superheróico en pos de la exploración de su faceta más independiente.

Uno de sus proyectos más interesantes de esta etapa, "Big Numbers", elaborado junto a Bill Sienkiewicz, aún permanece tristemente inconcluso. Sí pudimos disfrutar, en cambio, de su novela gráfica "Un Pequeño Asesinato", dibujada por Óscar Zárate. En 1989 Moore se embarcó en la publicación de "From Hell" junto a Eddie Campbell, una oscura y espeluznante historia basada en los asesinatos de Jack el Destripador en el Londres victoriano que tardó casi diez años en concluirse.

Tras un tiempo alejado del mainstream, Moore realizó algunos trabajos alimenticios para Image Comics, tales como algunos números de "Spawn", la miniserie "Violator" y una breve etapa de "WildCATS". Después se hizo cargo del personaje de Supreme, un pseudo-Superman psicótico obra de Rob Liefeld que Moore utilizó para escribir una hermosa oda a los cómics de la Silver Age, una época más sencilla en la que los héroes aún eran auténticos héroes. "Supreme" pasó de Image a Maximum Press y después a Awesome Comics, quedando finalmente inconclusa.

Tras sus insatisfactorias experiencias con las grandes editoriales, Moore decidió iniciar un sello propio: America´s Best Comics. Dentro de esta línea originó diversas series en las que pretendía recuperar el espíritu sencillo de los cómics de décadas pasadas, buscando siempre la diversión por encima de todo. Bajo este sello han visto la luz obras como "La Liga de los Hombres Extraordinarios", "Top Ten", "Promethea" y "Tom Strong". Otra de sus obras más destacadas es "Lost Girls", elaborada junto a su esposa, Melinda Gebbie. Se trata de una bella historia en la que Moore explora la sexualidad en todas sus formas.

Al cumplir los cuarenta años, Moore se desmarcó de otros escritores y, en un alarde de excentricidad, se declaró a sí mismo "mago". Desde entonces ha dedicado una gran parte de su tiempo a explorar su peculiar concepción de la magia, muy relacionada con el proceso artístico. Moore ha realizado diversas performances junto al grupo teatral llamado El Gran Teatro Egipcio de los Maravillas y ha manifestado su adoración por Glycon, un dios cuasiolvidado con forma de serpiente y cabeza humana.

Moore también ha escrito una novela, "La Voz del Fuego", en la que exploró el trasfondo mágico de su Northampton natal, y un relato titulado "El Lagarto Hipotético". En la actualidad se encuentra preparando su segunda novela: "Jerusalem".


Eddie Campbell nació en Escocia en 1955, aunque en la actualidad reside en Australia. Comenzó su carrera en el mundo del cómic a finales de la década de los 70 con una serie de cómics semiautobiográficos titulada "In the Days of the Ace of Rock and Roll Club". Esta primera serie evolucionó hasta convertirse en "Alec", protagonizada por el personaje de Alec MacGarry. En esa misma época publicó diversas series en varias revistas inglesas, entre las que destacan "Love and Beerglasses", "Doggie in the Window", "The Dead Muse" y "Little Italy".

En la década de los 80 se pusieron de moda los cómics independientes en blanco y negro. Fue entonces cuando Campbell publicó "Bacchus", una historia sobre el dios romano del vino y de la fiesta, Baco, que había sobrevivido hasta nuestros días junto a otras deidades de su panteón.

En 1989, Campbell comenzó un proyecto junto a Alan Moore que consistiría en llevar al cómic la historia de los crímenes de Jack el Destripador. Esta nueva serie, llamada "From Hell", se serializó originalmente en la revista de terror "Taboo" y Campbell fue el encargado de ilustrarla, convirtiéndose en una de sus obras más conocidas. Tras ella, Campbell continuó trabajando, fundando su propio sello, Eddie Campbell Comics, y editando él mismo sus propias obras. En 2006 publicó "El Destino del Artista", una obra en la que se adentró en los entresijos del mundo del cómic expresando nuevos y sinceros elementos autobiográficos.

LA OBRA:

Originalmente, "El Amnios Natal" fue una de las performances artísticas que Alan Moore llevó a cabo junto a El Gran Teatro Egipcio de las Maravillas y fue introducida como un "chamanismo de la infancia". Se representó en el Old County Court en Newcastle-upon-Tyne el 18 de noviembre de 1995. Hubo una única representación, en la cual Moore leyó un texto poético junto a un acompañamiento musical compuesto expresamente para la ocasión. Dicha representación fue grabada y editada a posteriori en forma de CD.

Algunos años después, Eddie Campbell visitó a Moore en Inglaterra y tuvo la oportunidad de escuchar el CD de "El Amnios Natal". Poco preocupado en un primer momento por las inquietudes esotéricas del mago de Northampton, Campbell encontró especialmente evocador el fiel reflejo de las experiencias humanas que contenía el texto. Fue entonces cuando le preguntó a Moore si le permitía elaborar un marco visual para su monólogo. Éste accedió y, puesto que no conservaba ninguna copia escrita del mismo, tuvo que transcribirlo directamente desde el CD.

Campbell gozó del privilegio de diseñar la obra a su antojo. Es bien conocido que Moore escribe unos guiones tan plagados de detalles, tan milimétricamente controlados, que rozan lo obsesivo. En esta ocasión, en cambio, Campbell elaboró las ilustraciones basadas en el texto de Moore sin ningún tipo de indicación previa. Por tanto, si bien el texto es obra de Moore, las ilustraciones son obra exclusiva del criterio y el talento de Campbell, quien enriquece el texto de maneras sorprendentes, aportando no sólo un marco visual al mensaje inicial sino introduciendo nuevos mensajes y metamensajes.

Cuando se acercaba a la conclusión de este proyecto, Campbell mencionó durante una conversación con su madre que estaba trabajando en una obra titulada "El Amnios Natal". Para su sorpresa, ésta le dijo que él mismo había nacido con un amnios natal sobre su cabeza. ¿Mera casualidad o una muestra de las conexiones mágicas de este "chamanismo de la infancia"?

ARGUMENTO:

"El Amnios Natal" no tiene argumento o, al menos, no tiene un argumento lineal. El texto oscila entre lo autobiográfico y lo místico, encontrándose salpicado de detalles históricos y culturales que confieren un contexto a sus significados. El propio marco físico del lugar en el que se representó la obra original en 1995 condiciona de forma potente la lectura del texto. De hecho, Campbell no renunció a dibujar a Moore sentado en el viejo tribunal de Newcastle, con el envoltorio que contenía un auténtico amnios natal colocado sobre su cabeza, tal cual se encontraba en el momento de la representación.

Aún a riesgo de resultar tremendamente reduccionistas, podríamos decir que "El Amnios Natal" es tanto un juicio como un viaje. Por un lado, la membrana del amnios natal es una prueba acusatoria. Por otro lado, es un billete hacia las profundidades de la consciencia y de lo que hay más allá de la consciencia.

La narración comienza con el propio Moore sosteniendo en sus brazos a su madre moribunda. Tras la muerte de ésta, el mago de Nothamptom encontró entre sus posesiones un amnios natal perfectamente conservado. Dicho objeto perteneció a su abuela, quien murió en el mismo hospital en el que murió su madre; el mismo hospital en el que había nacido él. Tras constatar que tres generaciones de su familia han vivido atrapadas en la órbita de aquel lugar, Moore inicia una profunda y densa reflexión acerca de la condición humana.

En otras épocas se creía que el amnios, esa membrana que en ocasiones cubre la cabeza de los neonatos, poseía propiedades místicas, de tal manera que aquel que estuviese en posesión de un amnios jamás encontraría la muerte en el agua. Teniendo esto en cuenta, Moore utiliza el amnios natal como tótem, como símbolo protector que evitará que nos ahoguemos al sumergirnos en las mareas de la consciencia. Usando el amnios como campana de buceo, su discurso nos invita a bajar "desde el ahora hasta el entonces. Desde el entonces a como fue antes. A nuestras honduras secretas". Esto supone recorrer el viaje de la vida en dirección opuesta: de la adultez a la adolescencia, de la adolescencia a la niñez, de la niñez a la concepción y de ahí al principio de la vida, al origen del mundo, a la génesis del propio universo y, finalmente, a lo que había antes del universo mismo.

Durante este repaso autobiográfico a su vida, Moore es tremendamente crítico con nuestra sociedad y nuestro modo de vida. Sustentados por las ilustraciones y las sugerentes composiciones de página de Campbell, los fragmentos en los que se analiza la vida del mago de Nothamptom adquieren tintes oscuros, desesperanzadores, incluso siniestros. Aunque las experiencias vitales de Moore sean el objeto de la narración, por extensión son las experiencias vitales de toda una sociedad, de toda una época; en definitiva, de nuestra sociedad y de nuestra época. Sus experiencias no diferen mucho de las de cualquier persona y su espectro es universal: vida y muerte, amor y desengaño, alegría y tristeza, libertad y opresión.

Moore juega con diversas imágenes simbólicas, a las que se añaden las representaciones de Campbell, igualmente ricas en simbología y en referencias a la vida y al arte (Campbell referencia claramente a autores como El Bosco, Escher y Van Gogh). Todo ello para, en última instancia, transmitir un mensaje desolador. Ya se refiera a nuestro modo de vida ("Trabajamos y dormimos. Trabajamos y dormimos. Fin de semana. Olvídalo todo. Diviértete. Luego el LUNES.") o a nuestra tendencia a buscar el amor ("Esa mezcla de reflejo social, circunstancias y necesidad que podríamos confundir con el amor. La pirita del corazón."), la visión mostrada por Moore y Campbell es opresiva hasta el extremo. El juicio al que los autores someten al hombre es implacable. La única alternativa se encuentra pues en el amnios y en la oportunidad que ofrece para desandar el camino recorrido y encontrar así nuevas verdades que puedan guiarnos.


VALORACIÓN:

Valorar de forma objetiva una obra tan rica e inspiradora como "El Amnios Natal" es poco menos que imposible, especialmente para alguien que conoce y admira a sus autores. Es un obra profundamente poética y, al mismo tiempo, descarnadamente desgarradora. Es un ejercicio de autobiografía, de filosofía y de creatividad desencadenada. Es un mapa de nuestra propia humanidad y de nuestros abismos más insondables.

No obstante, es importante tener en cuenta su origen como performance cuyo objetivo consistía en producir distintos estados de consciencia usando para ello el poder evocador de las palabras. El manuscrito original de Moore sacrifica en ocasiones la sintaxis en favor de la simbología suscitada por las palabras, especialmente en las últimas etapas de la narración. Esto puede resultar confuso, pero también consigue transmitir una sensación perturbadora. Es también un elemento fundamental en el viaje de descubrimiento, pues las verdades que se ocultan tras el amnios son previas al lenguaje y es preciso desarticular éste para poder alcanzarlas.

Las ilustraciones en blanco y negro de Campbell, por su parte, muestran una flexibilidad y un dominio del estilo propios de un maestro. Las imágenes que compone el dibujante son expresivas, realistas o abstractas según el momento, aunque eso no resta que sean igualmente emotivas a lo largo de toda la narración. La fuerza de las ilustraciones no sólo acompaña al texto de Moore, sino que lo ensalza, complementa y enriquece generando una gestalt en la que el todo va más allá de la mera suma de sus partes. Es necesario insistir: Campbell no es un simple comparsa de Moore, sino una de las dos voces que originan juntas esta obra y se escucha tanto o más que la voz del mago de Northampton.


Evidentemente, aquellos que disfruten del trabajo de estos autores (por ejemplo, aquellos que disfruten con los pasajes más oníricos de "From Hell"), al igual que aquellos que se hayan iniciado en el pensamiento mágico de Moore, encontrarán un rico oasis de significado en "El Amnios Natal". Sin embargo, no parece la obra más adecuada para iniciarse en el trabajo de cualquiera de los autores implicados. "El Amnios Natal" es ambiguo, complejo y confuso. Su comprensión puede requerir varias lecturas y, aún así, siempre habrá detalles que se escapen. Al igual que la performance original, que intentaba ser una suerte de ritual chamánico, este cómic pretende alcanzar la consciencia del lector, revolverla y animarla a ponerse a trabajar. Sin la predisposición adecuada en aquel que se acerque a "El Amnios Natal", este objetivo puede ser inalcanzable, viéndose esta obra magnífica reducida a una serie de anécdotas dispersas sin una adecuada conexión lógica. Hay que tener en cuenta que el arte no tiene que ser lógico y, de igual forma, la magia entendida como forma de arte (que es lo mismo que el arte como forma de magia) no cuenta con la lógica entre sus herramientas de trabajo.

Independientemente de esto, "El Amnios Natal" es uno de los mejores cómics que se han publicado en las últimas décadas. Debemos estar tremendamente agradecidos a Astiberri, que ha reeditado esta obra que permanecía agotada en nuestro país desde hace años. La nueva edición de Astiberri cuenta con una nueva traducción y una nueva rotulación, además de estar encuadernada en tapa dura y contar con una interesantísima entrevista como extra. Todo ello por 12 euros. En un mercado como el nuestro, tan saturado en ocasiones por el cómic mainstream y los superhéroes americanos, es imprescindible que las obras más personales de autores como Moore y Campbell estén siempre disponibles. Sus voces, desde luego, merecen ser escuchadas en todo momento.

Junto a "El Amnios Natal", Astiberri también ha recuperado recientemente otra obra de naturaleza similar: "Serpientes y Escaleras", de la que nos ocuparemos en otro momento.

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