27 de marzo de 2013

[Cómic] "The Private Eye", de Brian K. Vaughan y Marcos Martín, abriendo nuevos caminos para el mundo del cómic


Se ha hablado mucho estos últimos días acerca de la iniciativa de Brian K. Vaughan y Marcos Martín, dos autores ya consagrados dentro del mundo de las viñetas que acaban de lanzar un nuevo cómic digital titulado "The Private Eye". La diferencia con otros cómics digitales es que para leerlo puedes pagar lo que quieras... incluso nada. Si lo quieres sin pagar nada a cambio, es tuyo. El mensaje que han lanzado estos autores está bien claro: paga lo que tú creas que vale el cómic, ni más ni menos. Y en estos tiempos en los que parecen existir dos bandos enfrentados (uno empeñado en proteger la propiedad intelectual y evitar la piratería a toda costa y otro que clama por la libre difusión de contenidos culturales), los cuales en ocasiones se confunden de formas extrañas, este mensaje puede ser todo un revulsivo.

El cómic en papel está moribundo, por mucho que nos pese. La situación económica difícilmente sostendrá por mucho más tiempo un mercado caracterizado por los elevados precios de los tomos de tapa dura y las ediciones de lujo. Los tiempos en los que comprábamos alegremente las ediciones Absolute ya han quedado atrás y es fundamental buscar nuevos modelos de mercado. La moda de las películas de superhéroes no es más que eso, una moda, y por sí misma no crea nuevos lectores que sostengan el mercado. ¿Cuántos de los espectadores de las películas de Batman o Los Vengadores se han convertido en seguidores asiduos de los cómics mensuales de estos personajes? Seguro que el porcentaje es más bien bajo. ¿Cómo llegar entonces a esos potenciales lectores para que revitalicen el mundillo? Hay dos respuestas a esta pregunta y la primera es ofreciendo ediciones de calidad a un precio asequible. Un ejemplo paradigmático de esta postura lo encontramos en el reciente coleccionable Marvel Héroes de Panini, que ofrecía grandes historias (muchas de ellas auténticos clásicos de la mejor época de la Casa de las Ideas) a muy buen precio. No sé qué tal habrá funcionado este coleccionable o su heredero, el coleccionable Ultimate, a nivel de ventas, pero la intuición me dice que ésta era la mejor manera de acercar a nuevos lectores al Universo Marvel: buenas historias a un precio asequible; he aquí la clave. Pese a que en este país por desgracia sigue imperando la cultura de "lo quiero todo y lo quiero gratis", a nadie le importa pagar por una buena historia... siempre y cuando se trate de un precio asequible, ajustado y realista.

La segunda respuesta a la pregunta anterior es ofrecer los contenidos a través de las plataformas digitales. En pleno auge de la era de los iPads, tabletas y smartphones, el nicho ecológico del cómic digital está más que preparado. Sólo falta que las editoriales (y los lectores) olviden sus prejuicios. En cuanto a las editoriales, muchas ya se han empezado a dar cuenta de que lo que se aplica al cómic en papel también debe aplicarse al cómic digital, esto es, la relación calidad-precio mencionada en el párrafo superior. Sin embargo, la polémica acerca de si un cómic digital debe valer lo mismo que un cómic en papel ha acabado conduciendo siempre a un callejón sin salida dialéctico. Por otro lado, son muchos los lectores que viven anclados en las manías del pasado (entre los que me incluyo sin dudarlo un segundo), que se niegan a usar dispositivos digitales para leer sus cómics o a tenerlos almacenados en la nube en lugar de tenerlos cuidadosamente colocados en la estantería. No obstante, todo cambia, y habrá que empezar a asimilarlo. No creo que el cómic en papel desaparezca del todo, pero habrá que asumir que se trata de un lujo reservado sólo a algunas historias concretas y que la gran mayoría de lecturas tendrán que realizarse a través de algún servicio digital que ofrezca buenos precios, pues, evidentemente, habrá que seguir pagando por leer  los cómics de cada mes. Los creadores merecen ganar dinero con su trabajo, eso no puede ni debe ser cuestionado. Existe una diferencia entre ofrecer accesibilidad a los contenidos digitales merced a un precio competitivo y regalar tu trabajo en internet, lo cual no es rentable ni sostiene el mundillo. Robar dicho trabajo tampoco, pero no es mi intención hablar ahora sobre la piratería sino sobre "The Private Eye".

Lo innovador de la iniciativa de Brian K. Vaughan y Marcos Martín es que, en esta ocasión, el precio no lo fija una editorial; de hecho, ni siquiera lo fijan los propios autores. Es el consumidor el que pone su precio. ¿Cuánto crees que vale el cómic que vas a leer? Pues eso es exáctamente lo que vas a pagar. Este nuevo modelo de negocio parece la evolución lógica tras el éxito de plataformas como Kickstarter: en lugar de financiar a un proyecto para que se materialice, en este caso pagas el precio que crees que vale un producto. Todo un revulsivo, sin duda. Por primera vez, el consumidor es el responsable último del precio de lo que compra.

Ya hemos hablado mucho de la novedosa iniciativa de estos autores. Hablemos ahora del cómic que han lanzado y veamos si merece la pena pagar por él.


Para quien no conozca a las dos figuras tras "The Private Eye", podemos dar algunos breves apuntes. Brian K. Vaughan es un guionistas conocido por sus series para DC, como "Y, el Último Hombre" y "Ex Machina" (la primera de ellas publicada bajo el sello Vertigo y la segunda en Wildstorm). También ha trabajado para Marvel, donde comenzó la original y divertida "Runaways". Actualmente está publicando "Saga" en Image, una serie aclamada por crítica y que tiene al público rendido a sus pies. Por su parte, Marcos Martín es un dibujante español que ha triunfado en el mercado americano. Hemos podido disfrutar de su trabajo en las series regulares de Spiderman y Daredevil en Marvel, pero también ha trabajado en DC (en "Robin: Año Uno" y "Batgirl: Año Uno", por ejemplo). Guionista y dibujante ya habían trabajado juntos con anterioridad, concretamente en la imprescindible miniserie "Doctor Extraño: El Juramento" para Marvel.

Dicho esto, pasemos a hablar de su más reciente obra. "The Private Eye" nos sitúa en un futuro cercano que, sin ser auténticamente distópico, contiene ciertos toques de distopía y cierto paralelismo bíblico. En el futuro ya no existe internet, no hay wi-fi ni conexión inalámbrica. Tras años y años de acumular contenidos, la nube estalló, y toda la información que contenía se hizo pública. Durante cuarenta días y cuarenta noches "diluvió" información por todo el país: cualquiera podía conocer entonces las búsquedas que habías hecho, los videos que habías visto y las fotos que habías borrado. En definitiva, el argumento parte de la premisa de que todos los secretos que la gente escondía en internet se hicieron públicos de repente, una posibilidad que es francamente aterradora. De ahí que la gran mayoría de la población de esta sociedad futura use falsas identidades o recurra a sofisticados disfraces para evitar ser reconocidos.

En este contexto, el protagonista de "The Private Eye" es un paparazzi que se dedica a descubrir identidades secretas, siendo a su vez perseguido por "el cuarto poder", es decir, por la prensa, que parece actuar a modo de policía. La historia comienza a adquirir tintes noir en cuanto una misteriosa mujer acude a su despacho para contratar sus servicios, enredándolo en una compleja trama de la que sólo hemos visto la punta del iceberg. Es pronto para comentar con más detenimiento el argumento, puesto que no es posible juzgarlo en base a un único número. No obstante, parece muy prometedor. Estamos en un mundo en el que los niños de la generación de internet y los móviles inteligentes se han convertido en adultos y en el que la sociedad ha evolucionado de una forma extraña que bordea lo paranoide. Sin duda es un marco estupendo para una historia digna de una novela negra.

En cuanto al dibujo de Marcos Martín, éste brilla con luz propia, completamente desatado y abierto a todo tipo de experimentos de una potencia visual increíble. El dibujante se nota cómodo con el material, disfrutando de cada página y aprovechando al máximo el formato escogido ("The Private Eye" se publica en formato apaisado para facilitar su lectura en tabletas y otros dispositivos). Su dibujo es fresco, quizá incluso más que sus anteriores trabajos, lo cual es admirable. Parece que Marcos Martín se ha empleado a fondo en este proyecto, lo que demuestra que no es un mero experimento sino un órdago en toda regla. No hay que menospreciar tampoco la labor de Muntsa Vicente, que complementa a la perfección el trabajo del dibujante.


En resumidas cuentas: tenemos un guión original y prometedor y un dibujo magnífico. El cómic se ofrece en varios formatos (PDF, CBR o CBZ), sin DRM ni protección alguna y sin límites de descarga. Además, el precio lo pones tú. ¿Merece entonces la pena pagar por él? ¡Diablos, claro que merece la pena pagar por él! Hay que tener en cuenta que el proyecto de Vaughan y Martín está pensado para desarrollarse a lo largo de diez números. La recaudación obtenida por el primero determinará en gran medida la continuidad de "The Private Eye", pues está claro que no merece la pena trabajar en un proyecto que no resulte rentable. Guionistas y dibujantes también tienen que comer, después de todo. Por tanto, mi recomendación es que acudas ahora mismo a la página habilitada para ofrecer la descarga del primer número de "The Private Eye" y que lo compres. Recuerda: el precio lo fijas tú, así que paga lo que creas que es justo. Puedes pagar lo que vale un cómic en papel, puedes pagar más o puedes pagar menos. No pagues nada si no quieres. Sin embargo,  piensa no sólo en este cómic y en sus autores, sino también en las posibilidades que abre para el mundillo de las viñetas. Si eso no vale ni siquiera unos pocos céntimos para ti, entonces realmente hay algo que no funciona.