31 de agosto de 2010

[Series] Sherlock

Sherlock Holmes, famoso personaje literario creado por Sir Arthur Conan Doyle e inspirador de infinidad de cómics, películas, series de televisión y videojuegos. Steven Moffat, brillante guionista y principal responsable de la actual etapa de "Doctor Who". BBC, cadena de televisión inglesa cuyas obras de ficción alcanzan cada vez mayores cotas de calidad y originalidad. De la combinación de estos tres elementos ha surgido "Sherlock", la última propuesta británica en lo que a ficción televisiva se refiere. ¿Se trata de la enésima adaptación del célebre personaje de Conan Doyle? No exáctamente. Nunca has visto un Sherlock Holmes como éste.


La premisa inicial de esta serie puede parecer algo vanal, pero su desarrollo es absolutamente sobresaliente. ¿Qué pasaría si Sherlock Holmes viviese en la época actual? Ordenadores, teléfonos móviles, laboratorios, bases de datos, internet... ¿Qué podría hacer una mente preclara como la de Sherlock con todas estas herramientas a su disposición? Esta producción de la BBC sitúa a Sherlock Holmes en el Londres de la actualidad, explorando las interesantes posibilidades que se derivan de este hecho.

El argumento da comienzo con el Doctor John Watson, médico militar y veterano del conflicto bélico en Afganistán. Herido a causa de un disparo, Watson ha dejado el ejército y ha vuelto a Inglaterra. Sin embargo, aún no ha superado las secuelas de la guerra. Su psiquiatra sospecha que su cojera se debe en gran parte a causas psicosomáticas y le anima a que escriba su recuperación en un blog para facilitar el proceso. Sin embargo, Watson no encuentra ninguna motivación en la vida que lleva. El destino, unido a sus dificultades económicas, le llevará a compartir piso con un investigador llamado Sherlock Holmes en el 221B de Baker Street. Mientras tanto, una serie de misteriosos suicidios que esconden más de lo que aparentan llevará a la policía a recurrir a Sherlock como detective consultor. Dado que no tiene otra cosa mejor que hacer, Watson acabará convirtiéndose en su compañero forzoso y redactando sus andanzas junto al peculiar detective en su blog.

El primer capítulo (de los tres de los que se compone la primera temporada) se titula "A Study in Pink" ("Estudio en Rosa") y se basa parcialmente en una de las aventuras del Holmes clásico: "Estudio en Escarlata". Además de presentarnos a nuestros personajes, este capítulo introduce las bases de la serie. Evidentemente, todos conocemos en mayor o menor grado a Watson y a Holmes, y la serie tiene esto muy en cuenta a la hora de "jugar" con el espectador, con sus expectativas y con sus creencias acerca de lo que espera ver. ¿Qué sabe el público de Sherlock Holmes? Que es un maestro del método deductivo, que toca el violín, que ha coqueteado con ciertas sustancias adictivas, que su archienemigo se llama Moriarty, etc. Siendo esto lo que se espera, la serie lo aprovecha para dar lugar a varios giros sorprendentes que pillan desprevenido al espectador. En este sentido, el trabajo de los guionistas ha sido fantástico, creando una combinación de elementos clásicos y novedosos que resulta fresca y divertida. Añadamos a esto algunas dosis de acción, diálogos chispeantes y ese sentido del humor tan característico de las series británicas. Los momentos en los que los secundarios insinúan la posibilidad de que Watson y Holmes sean algo más que socios, es decir, que sean pareja, resultan tremendamente hilarantes.

Comentábamos anteriormente que "Sherlock" es una serie ambientada en el Londres actual. Este hecho no se limita a cambiar el clásico marco victoriano de las aventuras de Holmes y Watson por un marco más moderno, sino que insufla nueva vida al modus operandi del personaje (y al de sus enemigos, claro está). Sherlock continúa siendo un genio y sus deducciones mantienen su brillantez. Sin embargo, los adelantos del mundo moderno (móviles, internet...) le permiten elevar sus procesos deductivos hasta nuevos niveles. ¿Qué mejor forma de confirmar una hipótesis que contrastarla con los datos aportados por una búsqueda rápida en internet? La tecnología se pone al servicio del detective, aunque sin desvirtuarlo. La observación, la deducción, la generación de hipótesis y la posterior contrastación siguen siendo vitales.

Infinidad de detalles nos retrotraen al Holmes clásico, aunque en esta ocasión los vemos cambiados, actualizados (que no "modernizados"). No es lo mismo trasladar fielmente un concepto de una época pasada al presente que coger ese mismo concepto y alterarlo de acuerdo a los gustos del momento. "Sherlock" es una serie fiel al Holmes clásico, al Holmes literario, pero actualizada y adaptada al presente.

Es admirable la forma en la que la tecnología ha sido integrada en la serie, agilizando la narración y proporcionando información relevante. Destaca especialmente el uso de los mensajes de texto de los teléfonos móviles, cuyo contenido se superpone en la imagen que muestra en ese momento la pantalla. Este recurso también es utilizado para, dando un paso más allá, mostrarnos los pensamientos del propio Sherlock a medida que avanza en sus deducciones. De esta forma, la serie cumple de manera magistral con una de las reglas clave en el desarrollo de ficción audiovisual: "Show, don´t tell" ("Enseña, no lo cuentes"). La información que se muestra directamente al espectador se recuerda mejor, resulta más impactante y además facilita que el propio espectador se implique más en la historia, ya que cuenta con la misma información que el personaje en el momento de seguir sus deducciones. Esa misma información, puesta en boca de uno de los personajes, sería infinitamente menos efectiva. Sin embargo, al verla directamente en la imagen, el espectador la recibe de forma directa junto a la imagen que le acompaña.



Un ejemplo de cómo funciona esto: Sherlock examina un cadáver. Se trata de una mujer. Sherlock mira sus joyas y, mientras la cámara nos muestra un primer plano de ellas, aparece sobreimpresa la palabra "limpias". Sherlock examina entonces el anillo de la víctima y, cuando la cámara se acerca para mostrárnoslo, aparece la palabra "sucio". Sherlock extrae el anillo y comprueba exterior e interior. Sobre el interior, que está limpio, aparece la palabra "limpio" y, en el exterior, la palabra "sucio". En ese momento, siguiendo el razonamiento de Sherlock, aparecen las palabras "se lo quita regularmente" y, justo a continuación, "infelizmente casada", "más de 10 años" y "adúltera". De esta forma, y sin que Sherlock abra la boca, la serie ya nos ha dado toda la información que necesitábamos saber.

Sólo hay una palabra para definir la forma en la que los pensamientos y razonamientos de nuestro protagonista se expresan en la serie: magistral. Muchas otras series deberían seguir el ejemplo, tratando al espectador como un ente inteligente capaz de absorber mucha más información de lo que se cree sin necesidad de que algún personaje tenga que explicarlo todo para dejar claro lo que está pasando. Como comentábamos antes, "show, don´t tell".

El segundo capítulo, "The Blink Banker" ("El Banquero Ciego"), resulta algo menos brillante que el primero, quizá debido a que la duración de los capítulos (hablamos de capítulos de una duración de 90 minutos, mucho más de lo habitual en una serie de televisión) pasa factura y obliga a reiterar elementos que ya vimos en el primer capítulo, lo cual disminuye la originalidad y la sorpresa. No obstante, el tercer y último capítulo hasta el momento, "The Great Game" ("El Gran Juego"), vuelve a colocar el listón en lo más alto. Además, muestra la nueva y sorprendente versión de cierto archienemigo de Holmes que hará las delicias de los que disfrutaron con la nueva encarnación del Master en "Doctor Who". Por motivos obvios, no comentaré nada más al respecto.

Tras todas mis alabanzas, debo expresar una pequeña crítica negativa sobre "Sherlock". Si bien el formato de serie de tres capítulo de 90 minutos de duración no es mi preferido y quizá no sea el más apropiado para la serie, hay que quitarse el sombrero ante Moffat y la BBC porque la calidad de la producción es muy elevada. Sin embargo, tras los interesantes planteamientos y las brillantes ideas que contiene la serie, me parece (y esto es una crítica absolutamente personal y subjetiva) que optar por un final tan burdamente abierto para concluir el tercer episodio es un recurso falto de elegancia y de imaginación. Efectivamente, esta primera temporada acaba con un gigantesco y brutal cliffhanger. Dicho de otro modo, el final es tan abierto que el espectador no acaba con una auténtica sensación de conclusión. No es más que un mundano "continuará". ¿Recurso fácil para enganchar a los espectadores de cara a una nueva temporada? Posiblemente, pero personalmente esperaba una resolución más sorprendente, más original. A pesar de todo, la maniobra parece haber funcionado y ya hay una continuación en camino.


Concluyendo ya, "Sherlock" es una serie divertida, original y fresca en comparación con otras producciones de temática similar que se han quedado anquilosadas tras explotar el "estilo CSI" hasta lo inexplotable. Su desarrollo, además de fiel al espíritu original, es brillante y trata al espectador como un ente activo e inteligente capaz de procesar información más allá de la que se expresa mediante diálogos. Finalmente, los actores están fabulosos, destacando Benedict Cumberbatch en el papel de Sherlock Holmes, al que dota del atractivo, la labia y el punto de excentricidad del genio que nos mostró Conan Doyle. En definitiva, se trata de una de las mejores series de los últimos meses y constituye una muestra del buen hacer de Steven Moffat. Es además una buena forma de hacer más amena la espera hasta la nueva temporada de "Doctor Who". Los fans de Moffat y del Doctor la disfrutarán especialmente, ya que ambas series, además de compartir guionista principal, comparten ciertos elementos en sus planteamientos. Sin embargo, creo que es una serie que gustará a todo tipo de público y desde aquí la recomiendo encarecidamente.